miércoles, 7 de enero de 2009

Cromañón-"El santuario no se toca: cuidado"

Nilda Gómez, mamá de Mariano Benítez, presidenta de Familias por la Vida

¿Qué significaron estos años de lucha?

-Ausencia prolongada, un permanente 30 de diciembre de 2004 que no termina, el dolor de ver todos los lugares que ellos ocupaban hoy vacíos. Las palabras que marcan son dolor y ausencia. Respecto del juicio, hay sobradas pruebas para condenar a todos los imputados, pero es un juicio incompleto porque no están los máximos responsables.

¿Tu pirámide de responsables?

-En la cabeza de la pirámide estarían tres personas juntas: Ibarra, Chabán y Fontanet (líder de Callejeros), policías, funcionarios, la gente de seguridad de Callejeros que no fue enjuiciada, el gobierno nacional responsable por el accionar de bomberos y Policía Federal y de encubrir a Aníbal Ibarra. Y siguen siendo responsables de todas las muertes en democracia frente a las cuales hacen oídos sordos. Por su parte Cristina Fernández se comprometió mediáticamente a recibir a los padres y madres de Cromañón y no lo hizo.

Macri avanza con la idea de reabrir la calle Mitre…

-Mauricio Macri está totalmente equivocado: la calle no se negocia. Ahí está, todavía tibia con el cuerpo de nuestros chicos. La calle no se toca. La palabra te lo dice: es un santuario. Allí los chicos tuvieron la última risa, la última alegría, el último pensamiento positivo; después fue todo dolor y horror. Allí exhalaron sus últimos suspiros, pensaron en nosotras, pensaron que ya no iban a poder vivir un montón de cosas más. En ese momento la vida de ellos pasó como en un flash antes de irse, así lo dicen los sobrevivientes y eso está todavía en Ecuador, en Bartolomé Mitre y en ese sector que consideramos santo. La calle permanecerá cerrada al tránsito, siempre, para toda la vida y no me vengan con que tenemos que entender que es una arteria principal y todo el bla, bla, bla.

Deberán entender que la arteria principal en mi vida era mi hijo como en la vida de todos nosotros, los padres, familiares, sobrevivientes y amigos de los chicos masacrados en Cromañón, porque, aunque a la Iglesia (Bergoglio y todos los demás, o a las señoras que organizan la misa) no le guste expresar la palabra Masacre, y prefieren decir "tragedia", fue, es y será una masacre, una masacre evitable, con muchos responsables políticos y materiales, y sucedió en Capital, en el Barrio de Once, en la calle Bartolomé Mitre entre Jean Jaures y Ecuador, lugar que permanece cerrado al tránsito y que no se va a abrir nunca. El santuario de Cromañón no se toca. Jamás volverán a pasar por allí automotores, porque la vida de nuestros hijos terminó ahí porque un corrupto, ineficiente, soberbio y criminal jefe de gobierno (entre otros) pretendía tener todo controlado, cuando no supo y no pudo dada sus limitaciones, (inepto) hacer nada más que aumentar los muertos de Cromañón.

La calle peatonal o Ibarra, preso por Cromañón e inhabilitado de por vida para ejercer algún cargo público. Fernández, kirchner, y todos los políticos que tuvieron cargos durante la masacre y no hicieron nada (todos ellos) deberán explicar en un juicio político y en tribunales porque no hicieron nada, antes, durante y pos cromañón. El santuario no se toca. Cuidado.

¿Cual es el futuro de esta lucha?

-Es encontrar justicia y que vuelva a ocurrir nunca más un Cromañón. Ni en un boliche, ni en ningún otro lado, no queremos ningún muerto. Queremos que luego de divertirse todos los hijos vuelvan a casa.

Oscar Castelnovo
Agencia Walsh

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